Cien años de oficio mexicano.
La fundación, 1926
En 1926, la Ciudad de México vivía su renacimiento cultural. Talleres de pintura, salones de exposición y casas de enmarcado florecían en las calles del centro. En medio de esa efervescencia nació la fábrica que daría origen a esta casa: Excélsior y Molduras S.A., una de las más finas dedicadas al oficio del marco.
«El marco no es ornamento del cuadro. Es el umbral por el que la obra entra al mundo del observador.»
La fábrica abrió sus puertas en Martín Carrera #287, en la Gustavo A. Madero, donde por décadas se cortó, talló, doró y plateó madera para custodiar miles de obras —óleos académicos, grabados antiguos, retratos de familia, arte sacro.
El homenaje a Gilberto Munguía
En aquel mismo 1926, los obreros y empleados de la fábrica regalaron al fundador, el señor Gilberto Munguía, un cuadro pintado por ellos mismos como homenaje. Aquella pieza, conservada hasta hoy, es el símbolo del lazo entre el oficio y la familia que lo sostiene.
El linaje continúa
Obras y Marcos Munguía es heredera directa de aquella tradición. Hoy, bajo la dirección de Raúl Munguía y Jorge Olivares, la casa regresa al mercado con presencia digital de nivel museo, pero sin perder lo que la hizo única: el oficio manual, los materiales nobles y la devoción por la obra que enmarca.
El presente
Trabajamos con molduras de madera maciza tallada a mano, recubiertas con hoja de oro legítima, hoja de plata envejecida, lacas brillantes y técnicas barrocas, neoclásicas, renacentistas y contemporáneas. Cada moldura del catálogo nace de la misma fábrica que ennobleció óleos durante un siglo.
Cuando una obra llega a nuestras manos, regresa a su dueño no solo enmarcada: regresa custodiada.

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